Hoy os hablo de otra experiencia que según han pasado los años se ha ido acercando pero nunca la suficiente. La Fórmula 1 es uno de esos deportes que se escapa un poco de las manos de muchos de nosotros. Mi pasión por este mundillo viene de hace muchos años, de cuando Sena corría en Mclaren o de cuando Damon Hill se la jugaba con un Shumacher que comenzaba a dejar entrever lo que era capaz de hacer, tanto para bien como para mal. Soy de esa generación de F1 de los que se nos escapó mas de una lágrima en ese trágico Gran Premio de Inmola donde dos corredores perdieron la vida en diferentes accidentes, aunque muchos solo recuerden a Sena. Un Gran Premio de Barrichelo se rompió un brazo y donde varios espectadores salieron heridos tras el accidente en la salida del GP.
Este año llegaba la F1 a Valencia. Por primera vez me planteé seriamente asistir pero 300€ era mucho dinero, aunque deseara y escuchar a esos coches por la pista. Pero la suerte se puso de mi lado y contaron conmigo para un evento de una empresa de trabajo temporal llamada Randstad. La verdad es que he trabajado en muchas ocasiones con ellos y tenía la certeza que lo único de lo que iba a poder disfrutar en el GP era de escuchar los coches y ver de lejos lo que allí se mueve.
Los clientes del evento tenían pases Padock Club, que para los menos entendidos se traduce en 3.600€ aproximadamente. Es decir, que ves la carrera desde encima de los box de los equipos, mientras ves los monitores con aire acondicionado y te sirven una copa de Champagne. Además puedes pasear por el Pit Lane y en nuestro caso bajar al Box de escudería Williams de la que Randstad es patrocinadora. Mi función era quedarme fuera con los chofer de las furgonetas que teníamos alquiladas y esperar a los clientes para los traslados y otras cosillas.
Lo mejor de todo es que quizá por ser el primer GP o porque realmente estaba previsto así, pudimos acceder a toda la zona donde esta la recta de meta, sin subir a la gradas pero a mi no me era necesario. Los coches se veían en la salida, y luego estuve viendo la carrera desde una zona que estaba la altura de la pista situada justo antes de la curva que había para entrar a meta.
Las fotos que hice allí no hacen justicia a lo que se siente cuando ves a un coche que se encara hacía a ti a mas de 200km/h. Lo miras y piensas que es imposible que eso se vaya a parar antes de llegar a la curva. El sonido es indescriptible. Cuando reducen los motores petardean y el ruido es ensordecedor. La verdad es que nunca me ha gustado mucho aquello que suena muy alto pero tengo que reconocer que disfrute mucho con ese sonido. Todo fueron imágenes que siempre ves por la televisión y ese día pude ver y escuchar en directo. Ver los discos de los frenos del BMW incandescentes era una pasada. El coche que mejor sonaba era el de Kubica. Nada tenía que ver su rugido con el del resto. Massa y Hamilton pasaban a una velocidad que asustaba.
Pero el F1 no es solo una competición, es un circo que se monta para la gente con mas dinero del planeta. Es un circo donde todo esta medido y donde el tratamiento a los maganates que asisten ya no es VIP, ya es lo siguiente. Los medios de transporte ya no son autocares, son furgonetas de lujo en las que podría comer sopa sobre el capó negro que reluce como si acaba de salir de la fabrica. Y eso es para los menos VIP, luego hay otros que van en BMW serie 7, X5 o X6 con chofers que podrían ser modelos perfectamente uniformados. Como decía uno de los directivos de Randstad “Nunca ví tanta tía buena por metro cuadrado”. Y es que allí todo es espectacular y la chicas no podían ser menos.
Creo que todo el mundo debería de experimentar al menos una vez lo que se siente a ver y escuchar a estos cohetes, aunque tengo que admitir que salvo rara excepción duele un poco al bolsillo.
Os dejo mas fotos que fui capaz de sacar gracias a que la cámara tira fotos a una velocidad impresionante!
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